LOS PROGRAMAS ECONOMICOS DE LAVIN Y LAGOS

José Cademartori

Radio Nuevo Mundo, El Siglo, 16 de Noviembre 1999

Según sus programas económicos Lavín y Lagos harían crecer el Producto Geográfico Bruto  al ritmo de 7% anual, con lo cual, la Caja Fiscal recibiría 8.000 millones de dólares en nuevos ingresos. Con esta lluvia de dinero habría superávit fiscal, la deuda no aumentaría y bajarían los impuestos a los empresarios. Se crearían un millón de nuevos empleos, asegurada la salud, becas o créditos para cada estudiante y liquidada la delincuencia. En caso de ganar cualquiera de ellos, el próximo sexenio sería el perfecto paraíso de la economía. Mientras Lavín resolvería los problemas de la gente, Lagos se encargaría que todos lo pasemos bien. Lo que antes se decía del papel, ahora hay que referirlo a los modelos econométricos de estos candidatos. Si se les introduce basura, sacan basura. Si se le introducen supuestos falsos, salen mentiras. Es lo que está ocurriendo con las cifras de ambas candidaturas. Hasta para los economistas partidarios del modelo vigente, resultan sospechosas tantas ofertas. Según El Mercurio, "a algunos consultores que hacen análisis para los inversionistas, no les cuadran las cifras de ninguna de las dos candidaturas." En efecto, según los cálculos de estos consultores, dada la depresión en que nos encontramos, con más de 700.000 cesantes absolutos, para conseguir el 7% de que hablan se requeriría una milagrosa recuperación y luego tasas de expansión del 9% en los últimos años. Esto no se lo traga ningún economista serio.

Una de las mentiras que le introdujeron a los modelitos económetricos es que no habrá ningún impacto exterior que afecte a la economía chilena. El precio del cobre llegaría a los máximos niveles, ninguna crisis financiera aparecería en los próximos seis años, las exportaciones ascenderían como avión a chorro. Es decir, suponen un capitalismo de fantasía que nunca ha existido. Los probables ministros de Hacienda de Lagos o Lavín se declaran partidarios de la globalización y el libre comercio, o sea, seguir abriendo la economía chilena a las exigencias de las transnacionales, sin importar sus consecuencias negativas. Larroulet de Lavín afirma que bajará aún más el arancel aduanero aunque eso golpee a las pequeñas y medianas empresas productivas. García de Lagos quiere eliminar el encaje a las inversiones especulativas aunque eso haga más vulnerable a Chile ante las crisis financieras. Naturalmente  hay materias puntuales en las cuales se expresan diferencias que no se pueden ocultar. Una de ellas es que Lavín quiere no sólo mantener el "plan laboral " impuesto durante la dictadura, sino debilitar aún más los derechos sindicales, porque "los obreros ahora son socios de los patrones". Lagos y la Concertación dicen querer la reforma laboral para  fortalecer los sindicatos y la negociación colectiva. Durante diez años vienen prometiendo lo mismo, tuvieron la mayoría de la CUT y nada consiguieron.

En definitiva, frente a Lagos y Lavín el único programa realista es el de Gladys. No oculta que para mejorar la calidad de vida de los chilenos, dos cosas son imprescindibles: Una redistribución de la riqueza y un Estado fuerte al servicio de los trabajadores. Y para evitar volver a lo peor o seguir con más de lo mismo, el único camino es fortalecer la Izquierda.

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