José Cademartori
El Siglo, Nuevo Mundo, 8 Noviembre, 1999
El "show de los mellizos" denominó un crítico de TV al encuentro Lagos-Lavín. Otro lo calificó de debate asexuado. Ni confrontación de ideas ni proyectos políticos diferentes. Ambos están de acuerdo en lo principal, mantener el sistema económico. La disputa es por quién engaña más y mejor al electorado. Entre la Concertación y la Derecha hay un espectáculo travesti: Lagos, distanciándose del PS; Lavín escondiendo a la derecha. El primero fotografiándose con Rockefeller; el segundo, compadeciéndose de las temporeras. Ambos rivalizan con ofertones para un país virtual. Conexión total a Internet, tarjetas inteligentes y teléfonos 800. Al terminar el Sexenio, lo mismo que auguraba Pinochet para su tiranía, tendríamos un país desarrollado, en el que habrá empleos, educación y salud para todos, ciudades humanizadas, pensiones y subsidios para los pobres, etc, etc
No se había visto antes un mayor derroche de demagogia electoral. Sobre todo viniendo de los campeones del equilibrio económico, de la austeridad fiscal, etc. Lavín ofrece un millón de empleos y Lagos 700 mil. ¿De dónde saldrán los recursos? Ambos responden "del crecimiento", mientras el país lleva veinte meses hundiéndose en la depresión y en diciembre próximo la economía estará en cero o menos cero. Ambos ocultan que aún con crecimiento al 7% anual durante largos años, el resultado ha sido un desempleo masivo y permanente, sin puestos de trabajo para la juventud. Está visto que el crecimiento neoliberal sólo ha servido para el enriquecimiento de las transnacionales y los grupos empresariales, los que cada vez crean menos puestos y despiden más gente como lo están haciendo estos días Enersis, Telefónica, las portuarias. Para acabar con el desempleo, hay que desechar el modelo actual, cambiar " crecimiento" por "desarrollo", fortalecer al Estado, planificar y crear nuevas fuentes de empleo, ya que el mercado no lo hace. Se necesita sancionar los despidos arbitrarios y masivos, limitar la jornada laboral y encarecer las horas extras, financiar un seguro de cesantía con aportes patronales, entre otras medidas, como las consignadas en el programa de la candidata de la Izquierda.
En su temor a los empresarios o en su afán de complacerlos, ni Lagos ni Lavín proponen ningún tipo de Reforma Tributaria. Al contrario, les ofrecen nuevas rebajas tributarias que significan menores recursos aún para el Estado. Lagos dice que reducirá la evasión, pero ésta ha aumentado por las leyes que han aprobado la Concertación y la Derecha. Sólo el programa de Gladys propone fuentes de recursos que no saldrán de los bolsillos populares. La Reforma Tributaria es esencial para reducir las desigualdades. Mientras los empresarios sigan usufructuando de los impuestos más bajos del mundo, no habrá la más mínima posibilidad de financiar la salud, la educación, las pensiones y los empleos para todos.