José Cademartori
Radio Nuevo Mundo. El Siglo, 12 Octubre 1999
La candidatura
presidencial de Gladys Marín tiene el gran mérito de ser la única capaz de
romper el bipartidismo. Este sistema fue introducido en la Constitución
pinochetista y en sus leyes complementarias con normas retrógradas para la
designación presidencial, la elección
del Parlamento, la conformación de los distritos, la formación de las alianzas
y el funcionamiento de los partidos. Una de sus expresiones es el sistema
electoral binominal. Todo fue cuidadosamente montado con un solo fin :
obstaculizar el avance al poder de los trabajadores por la vía electoral. Lo
grave fue que la Dictadura pudo implantar este sistema antidemocrático, solo
porque los fundadores de la Concertación lo aceptaron en 1989, calculando que a
ellos también les convenía. En la mente de los DC y de los
"renovados" estaba ya la idea de separar a socialistas de comunistas
y debilitar a la izquierda, para facilitar el reparto del poder con la Derecha
y su alternancia en el gobierno.
El monopolio
de dos grandes partidos o coaliciones, comprometidos con el sistema capitalista
con leves diferencias, es un antiguo recurso de las clases reaccionarias. Su
origen es anglosajón desde donde se proyectó hacia otros países. A fines de los
sesenta, cuando la burguesía temía su próximo fin, la Trilateral, un organismo
internacional asesor de las transnacionales, recomendó el bipartidismo en vez
del pluripartidismo, el método mayoritario en vez del proporcional, la segunda
vuelta y otras reformas electorales. Todas tendían a restringir la democracia
al dificultar la representación de las minorías. Pero, este verdadero monopolio
a dos bandas no es infalible y está siendo erosionado en diversos países. Tres
casos recientes están mostrando la aparición o reaparición de terceras fuerzas
que amenazan romper el duopolio. En Portugal, la alianza comunista-verde se ha
situado en el Parlamento como la Tercera Fuerza, detrás de socialistas y
socialdemócratas. Con un PS carente de mayoría y que no se ha entregado
totalmente al neoliberalismo, la izquierda portuguesa, al igual que en Francia
y Suecia, tiene la posibilidad de ejercer influencia popular en el
gobierno. En Alemania el cambio es más
espectacular. El Partido del Socialismo Democrático (PDS), heredero de los
comunistas de la RDA y de otros grupos de izquierda, viene obteniendo notables
victorias, desde los comicios al Parlamento Alemán y al Europeo hasta las
recientes regionales. El PDS avanza en el favor popular y va en camino de ser
la Tercera Fuerza, en la misma medida que la gobernante alianza socialdemócrata
- verde se aparta de los principios progresistas y adopta el neoliberalismo. En
Venezuela, el bipartidismo que gobernó el país por cuarenta años fue arrasado
por el Polo Patriótico, coalición de centro izquierda que encabeza Hugo Chávez.
En Chile, la
candidatura de Gladys va también en camino a convertirse en la Tercera Fuerza,
en la misma medida que la gente percibe que el bipartidismo de Lagos y Lavín,
cualquiera que gane, no es más que la alianza de la Derecha y la Concertación
para seguir usufructuando del poder político.