Detention of Pinochet and its repercussions in Chile

José Cademartori

Octubre 1998

Desde el 16 de Octubre, Chile ha estado viviendo en ascuas. El bombazo que hicieron estallar el juez Garzón y Scotland Yard no dejaba salir la alegría. Se pensó que la felicidad sólo duraría horas y luego Pinochet volvería en gloria y majestad. Los miedos tan arraigados en el alma nacional, reaparecieron. Flotaba un temor indefinible, bien cultivado por los medios pinochetistas : algo grave podría suceder, a partir de la insólita detención del hombre mas poderoso del último cuarto de siglo. En la cúspide social la noticia cayó como un rayo en día apacible. La detención del dictador en la respetable Gran Bretaña, era incomprensible, bochornosa, inaceptable. La reacción de la Derecha fue casi instantánea. Cerraron filas los pinochetistas ardientes y los fríos, antiguos funcionarios de la dictadura, militares en retiro, empresarios. Se abalanzaron sobre Frei, conminándolo a golpear la mesa y amenazar a Madrid y Londres con cancelar las compras de armas, bloquear el comercio, afectar sus inversiones. Los ofensores estaban siendo tratados como gobiernos bananeros. Apelando a las mismas "razones de estado" con las cuales, la Moneda había paralizado un proceso judicial por una millonaria operación del ex Comandante en Jefe en favor de su hijo, Frei ordenó a su Canciller socialista invocar la violación de la inmunidad diplomatica y el atropello a la soberanía nacional. Si se hubiera tratado de países vecinos, las acusaciones y la exigencia de liberación inmediata se habrían interpretado como ultimátum de guerra. En Madrid, Aznar tragó saliva, pero los flemáticos británicos no se dieron por aludidos, tomándose todo el tiempo del mundo para decidir.

El tiempo, esta vez ha jugado en favor de los demócratas chilenos que aún sueñan con erradicar la herencia de 18 años de dictadura. Cada hora que pasa es un regalo de los jueces ingleses. La izquierda extra parlamentaria y los activistas por los derechos humanos, pasado el estupor inicial y sopesada la inidita situación, comenzaron a movilizarse cada vez más ampliamente para contrarrestar las vociferantes reacciones de los grupos pinochetistas. Por su parte, la derecha se ha mantenido tensa, desconcertada, con estallidos de furia y desesperación. Una concentración de 15.000 pinochetistas en el barrio mas elegante de la capital recordó los días convulsos, previos al Golpe de Estado. No han faltado las acciones agresivas frente a las embajadas de España y Gran Bretaña, negativa a retirar la basura, cancelar los derechos a estacionamiento, anuncios de boicot comercial, amenazas de muerte a ciudadanos de ambos países, cortes de caminos en regiones agrícolas.

En las filas de la coalición gobernante reaparecieron las fisuras afloradas con motivo de la acusación presentada contra el ex dictador, por un sector de diputados oficialistas. El grupo íntimo de Frei, los demócratas cristianos de derecha, resignados a convertirse en defensores de Pinochet y los suyos, aceptaron casi todas las exigencias de la Derecha: protestas diplomaticas, retiro de embajador, envío de altos funcionarios. La nota pintoresca fue el despacho de un avión militar médicamente equipado que para desgracia del senador vitalicio no tenía autonomía de vuelo y podría tener que aterrizar en islas Canarias, o sea en la boca del lobo. Mientras la DC se alineaba con Frei y la derecha, los socialistas y pepedeístas sin cargos en el Ejecutivo, más algunos demócratas cristianos - se sumaron al coro de los que quieren que el tirano pague sus culpas. La discusión se extendió al plano electoral. Zaldívar y Lagos, los dos rivales para suceder a Frei que en Mayo deberán disputar las primarias, cambian el tono de sus declaraciones, según las reacciones de la opinión pública. Zaldívar elige defender la línea gubernamental haciendo guiños a la derecha y proponiendo nuevos esfuerzos de punto final. Lagos opta por el perfil bajo, afirma que es asunto judicial y solidariza con las víctimas. Intensos debates cruzan a los socialistas. Los hijos de tres de las principales víctimas del Golpe, Allende Prats y Letelier, viajan a Londres a apoyar el enjuiciamiento, lo que desata las iras de la Derecha que pretende enjuiciarlos por alta traición.

Si los pactos entre freístas y pinochetistas parecían contar con un respaldo electoral engañoso, ahora este consenso difícilmente podrá mantenerse. Ambos sectores querían creer que las violaciones a los derechos humanos y la persistente demanda de verdad y justicia eran asuntos del pasado, sin mayor interés para la mayoría, agitaciones de pequeños grupos de resentidos. Pero, los socios no calcularon que, por un lado, la ostentación de Pinochet por lucir su impunidad, junto a su pretensión de continuar como líder omnipresente de la derecha y, por el otro lado, la tenaz lucha de los activistas y familiares de las víctimas, por conocer el destino de los desaparecidos, estaban barrenando la supuesta reconciliación. Desde el 95, la movilización para llevar a la carcel al general Contreras como Jefe de la siniestra DINA ; las masivas manifestaciones de cada Septiembre, ensombrecidas por la implacable represión policial ; el retiro forzado por el repudio masivo, de la demanda interpuesta por Pinochet contra Gladys Marín que lo acusó de criminal y traidor; la primera querella presentada por los comunistas y seguida por otros once requerimientos judiciales contra el ex Dictador, acogidas por un Juez nacional; y el respaldo otorgado al juicio iniciado en España, son todos hitos que han contribuido a derrumbar el mito de la reconciliación. Luego de la salida de Pinochet de la Comandancia en Jefe del Ejército y de la siguiente asunción como Senador vitalicio, en virtud de una Constitución hecha a su medida, se exacerbaron los ánimos y se desató un masivo repudio en todo el país. Las encuestas semanas antes del encarcelamiento en Londres, ratificaron el verdadero consenso entre los chilenos. Los que piensan que Pinochet fue el mejor gobernante del siglo y que hay que dar por superadas las violaciones a los derechos humanos suman el 24% y el 23 % respectivamente, de los consultados. En cambio los que consideran que hay que establecer la verdad y juzgar a los responsables y los que definen a Pinochet como dictador, suman el 62% y el 68% respectivamente. Entre estos últimos hay importantes proporciones de votantes de los partidos de derecha.

Aún en el mejor escenario para los pinochetistas - que el general vuelva al país - se presiente que el cuadro político va a sufrir grandes modificaciones. Muchos auguran el fin de la Concertación y se preparan para repartirse sus despojos. En la Derecha sienten que la estabilidad del modelo económico e institucional formado en la dictadura esta en peligro. No renuncian a la impunidad de Pinochet y de sus colaboradores, pero reconocen que será necesario el retiro del ex dictador de la vida política. Estan dispuestos a hacer otras concesiones sobre la institucionalidad, a cambio de afianzar su estabilidad. Influyentes pinochetistas y grupos empresariales están dispuestos a sacrificar las candidaturas de los derechistas Lavín y Piñera, apoyar a Zaldívar o propiciar la fórmula de la reelección de Frei, con tal de romper la alianza gubernamental y desbancar a Lagos. Se le critica sus ambigüedades que suenan peligrosas para la gobernabilidad del modelo económico, en momentos en que el rumbo a la recesión pueda exigir la represión del descontento social. La derecha busca obligar al PS a abandonar el gobierno y propone un nuevo gobierno de "unidad nacional", donde entraría al gobierno, con "técnicos" o "independientes", quizas militares. En el otro extremo se busca conformar un vasto movimiento social y político con vistas a que en el probable escenario de la vuelta del ex Dictador al país, se avance hacia su enjuiciamiento en tribunales nacionales, se alcance verdad y justicia y se lleven a cabo los cambios hacia una democracia real. Entre los políticos centristas crece la urgencia de buscar fórmulas que atenúen la polarización y permitan preservar la alianza de centro-derecha que esta gobernando al país, sin haber conseguido la paz ni la reconciliación.

BACK

Top of Page