EL "PUERTAZO" Y LA CRISIS DEL NEOLIBERALISMO

José Cademartori

Radio Nuevo Mundo, El Siglo, 13 de Julio de 1999

Cualquiera sean las opiniones sobre la magnitud de la protesta general de Valparaíso del Miércoles 14, es incuestionable que tendrá fuertes repercusiones sociales y políticas. Valparaíso es la segunda Región del país, sin embargo es una de las más afectadas por las políticas neoliberales. Desde hace años la decadencia del principal puerto es evidente a la simple vista : calles y veredas destruidas, viviendas deterioradas, locales abandonados. Otro tanto ocurre en San Antonio, con las actividades pesqueras de todo el litoral, con la minería en Cabildo y Petorca, con la pequeña industria en La Ligua. Pero, los problemas de la V Región son los mismos que se están viviendo en Santiago, en el Norte, en el Bío Bío y la Araucanía, en el Extremo Sur. Decenas de ciudades y pueblos pequeños se encuentran semi paralizados. El hambre, la mendicidad asoma por todas partes.

Durante los años de la Dictadura y del Almirante Toribio, los porteños sufrieron una implacable persecución y la reducción de sus fuentes de trabajo. Muchos fueron obligados a emigrar y constituyeron uno de los grupos más numerosos del exilio. Por su parte, la Concertación comparte responsabilidades por la crisis de la Región. Valparaíso ostenta el record de la más alta tasa de cesantía del territorio. También posee el record de las promesas incumplidas. La Derecha y la Concertación les dijeron a los porteños que la instalación del Congreso en Valparaíso impulsaría un auge inmobiliario y comercial, lo que no fue efectivo. Frei anunció hace tres años un paquete de medidas que lograrían la reactivación de la ciudad lo que ha resultado un total fracaso. Se les dijo que las privatizaciones de los puertos, CHILQUINTA y ESVAL  traerían prosperidad y hasta ahora lo único que se observa es escasez de inversiones productivas, monopolios, más cesantía y alza de tarifas para los usuarios.

Mientras Lagos y Lavín juntan miles de millones para sus campañas electorales, no hay dinero para reactivar, ni para ayudar a los cesantes. El drama de Valparaíso se reproduce en Arica, Punta Arenas, Lota y decenas de otras ciudades. Pero, lo que lo hace la diferencia es el espíritu de lucha de los porteños. Siguiendo la ejemplar resistencia de los portuarios, se les ha unido la CUT, estudiantes, comerciantes, transportistas y otros sectores afectados por la inoperancia gubernativa. El "puertazo" nos representa, nos interesa a todos. Valparaíso ha comprendido que separados, dispersos, cada uno, o incluso cada gremio, nada pueden lograr. Se necesita la coordinación de todos sectores afectados, unidad y disciplina, una dirección única, sin sectarismos ni partidismos.

Ni los porteños ni los chilenos están solos. En Argentina, Ecuador, Colombia, Perú y otros países del continente proliferan las paralizaciones, marchas, huelgas, bloqueo de carreteras, enfrentamientos con los cuerpos represivos. En todas partes los mismos problemas, las mismas causas. Las mismas reinvindicaciones. Estamos entrando a una nueva etapa en la lucha por el cambio del modelo, el cambio del sistema.

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