REPUDIO EUROPEO A LA TERCERA VIA

José Cademartori

Radio Nuevo Mundo, El Siglo, 22 de junio 1999

El Manifiesto conjunto del primer ministro británico Tony Blair y del canciller alemán Gerhard Schroeder denominado EUROPA, LA TERCERA VIA es una operación de gran vuelo destinada a influir en la política mundial. Se trata en primer lugar, de reafirmar el giro hacia la derecha de los dos gobiernos socialdemócratas más fuertes del planeta. En segundo lugar, se pretende notificar que la alianza Blair -Schroeder se postula como la rectora del pensamiento y la práctica de toda la socialdemocracia internacional. En tercer lugar, lanzado en vísperas de las elecciones europeas, los dos líderes esperaban cosechar grandes victorias no sólo en el Parlamento Europeo. La Tercera Vía es compartida por Clinton y su gobierno y están decididos a imponerla en todo el mundo aunque sea a punta de bombardeos. Los resultados de los comicios europeos mostraron que, especialmente, los votantes británicos y alemanes rechazaron la Tercera Vía y a sus máximos promotores.

El Manifiesto de la Tercera Vía es un discurso conocido. Conceptos como "modernidad", "mercado", "flexibilidad" , "políticas pragmáticas" se repiten a cada paso. Se entonan cantos de amor al capital, a la globalización, a la tecnología. Prometen no aumentar el gasto público social, eliminar los controles públicos, bajar los impuestos a los grandes empresarios y reducir los salarios para ser más competitivos. Y reconocen abiertamente : "Debemos crear las condiciones para que los negocios puedan prosperar y para que se puedan establecer nuevos negocios". Atrás, son cosa del pasado, la defensa de los asalariados, la preocupación por la paz, la ayuda a los países pobres. Los líderes del laborismo inglés y la socialdemocracia germana apuntan sobre todo a descalificar a los socialistas franceses que resisten el neoliberalismo y gobiernan en una coalición de izquierda con comunistas, verdes y otras fuerzas. Además, Blair y Schroeder esperan arrastrar a socialistas, PPD y radicales de Chile y a radicales y frepasistas de Argentina a seguir sus dictados, justo cuando la crisis económica creada por las políticas del Fondo Monetario está llevando al desastre a ambos países.

La derrota de los social-democrátas alemanes y británicos ha sido estruendosa. También han perdido apoyo los socialistas de Felipe González y de otros países. En cambio Jospin y su Coalición de Izquierda han reafirmado su mayoría en Francia. En el nuevo Parlamento Europeo los partidos de derecha han salido gananciosos, pero la causa no está en un vuelco del electorado a la derecha, sino en una notable abstención de los votantes de izquierda, particularmente en Gran Bretaña y Alemania. Se trató de un voto castigo, de una especie de huelga de ciudadanos, descontentos por el giro a la derecha de la socialdemocracia, por el incumplimiento de sus promesas, por el escaso avance en el problema del desempleo y, por último, por los bombardeos de la OTAN a Yugoeslavia. Es digno de notar también lo sucedido en Alemania, la derrota de los verdes que apoyaron los bombardeos y el avance de los neocomunistas que los rechazaron.

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