José Cademartori
Radio Nuevo Mundo, El Siglo, 25 Mayo 1999
La crisis económica internacional, agravada por el impacto de los bombardeos de la OTAN sobre Yugoeslavia, no tendrá rápida solución. Su causa de fondo sigue gravitando : El exceso de producción frente a la desigualdad y la pobreza acrecentada en todo el mundo. Según el Wall Street Journal el reciente repunte del cobre y otros metales no proviene de un verdadero aumento de los gastos de los consumidores en Asia u otros continentes. Se debe a los especuladores bursátiles que los manipulan en los mercados de futuro. Se calcula que hay 400.000 toneladas de cobre refinado sobrante y no hay nadie que esté aumentando sus compras para fabricar computadoras o autos. Sólo el gobierno chileno parece ignorar esta realidad y tolera que la Escondida y otras transnacionales sigan extrayendo más mineral y sobresaturando el mercado.
El colapso de la globalización neoliberal se acentuará por la desaceleración europea y porque Estados Unidos está cada vez más cerca del fin del auge. Toda América Latina está en recesión. Los defensores del libre mercado contaban con la sumisión de las masas trabajadoras para salir de la crisis. En Perú, Ecuador, Uruguay y Argentina, entre otros, se han desatado masivas protestas y paros generales, contra los ajustes recesivos, las alzas de precios y tarifas, en repudio a los recortes presupuestarios, contra el desempleo. Se amplían las víctimas del sistema neoliberal, agricultores e industriales, protestan por los altos intereses, la competencia de las transnacionales, los abusos de los monopolios.
Chile no podía ser la excepción. Se ha terminado por admitir que estamos en recesión, pero, con razón la gente ya no cree que los problemas se resolverán solos o que la solución vendrá de afuera. Menos acepta nuevos sacrificios, como abandonar los estudios, quedar cesantes sin ninguna ayuda, perder sus tierras o viviendas. La resistencia de los mapuches, estudiantes, portuarios y ex mineros era previsible. Son todas, efectos de las privatizaciones, de la reducción de los presupuestos sociales, de los despidos. Son las consecuencias del poder que se les ha dado a los grandes capitalistas para hacer y desahacer sin importarles la vida de la gente.
Lavín dice que hay que preocuparse de la cesantía, de la delincuencia y no de la política. Claro, las píldoras que ofrece, sus encuestitas y fotos, son para que la gente no se preocupe de la política neoliberal, la verdadera causante de la cesantía y la delincuencia. Decir que los problemas no son políticos es ocultar que los senadores designados impiden todas las reformas económicas que se necesitan. Por su parte, la Concertación ofrece más, de lo mismo que ya conocemos. Lagos quiere privatizar CODELCO y Zaldívar aumentar el IVA a los alimentos. En definitiva el camino de la movilización social y política es el único válido. Sólo cabe esperar que ellas sean cada vez más potentes, mejor organizadas, más coordinadas, unitarias y solidarias entre sí, para enfrentar los avatares de la represión con que amenazan.